En julio la Ciudad recibió el informe favorable de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), y el presidente de Ceuta, Juan Vivas, anunció que se llevaría para su aprobación a Pleno en el mes de septiembre.  

La Ciudad está actualmente revisando la Memoria Ambiental del PGOU para remitirla al MITECO, y una vez firmada se adjuntará al PGOU para entrar en la recta final de su aprobación provisional por la Asamblea, siendo el objetivo que se eleve a Pleno entre este mes de septiembre y octubre.

PREGUNTAS 

  • Lleváis años esperando el nuevo PGOU, que se encuentra en la recta final para su aprobación, ¿qué ha supuesto para el sector de la construcción y arquitectura este retraso? 

No sólo para el sector de la construcción y arquitectura, esto afecta a todo el tejido empresarial, directa e indirectamente, y por ende, en la economía de cada hogar.

Está lloviendo sobre mojado. Los PGOUs deben dar respuesta a la realidad urbana y social del momento, e incluso adelantarse para los próximos años. Imagínese lo que está suponiendo un PGOU que se aprobó hace ya treinta años.

La situación actual está casi paralizada. La ciudad lleva años agonizando. Sólo algunas acciones puntuales consiguen salir adelante. El suelo para nueva construcción se está agotando desde hace años –siendo éste un problema inherente por la propia naturaleza de Ceuta-. Pero el suelo construido, que se debe renovar, por la falta de gestión urbanística en diversas zonas de la ciudad, que ha sido casi nulo desde 1992, ha congelado y prohibido cualquier operación de renovación en edificios y sus zonas urbanas, provocando además la proliferación de construcciones ilegales y carentes de orden.

  • ¿De qué manera determina este Plan el futuro del sector y de Ceuta?

Este plan, en concreto, lo vamos a celebrar como agua de mayo. La situación, esperamos, va a cambiar de manera drástica. Ahora mismo, a peor no puede ir.

Pero este plan, que nace con unas premisas de 2016, probablemente no vaya a responder a las necesidades y realidades de la Ceuta de 2021, y habría que ver lo que necesita Ceuta para 2030.

Seguramente, nazca ya caducado. Pero esto nos debe obligar a trabajar en el siguiente PGOU, desde el mismo día que se apruebe el que está en ciernes. Debe ser una renovación constante.

No obstante, debo decir que el alcance de un Plan General de Ordenación Urbana es limitado. Máxime en un territorio como Ceuta, donde las competencias –y restricciones- del Estado son muy amplias. Es por ello que para determinar un plan de futuro para Ceuta, es imperativo abordarlo desde una Ley de Ordenación Territorial Integral, que aborde problemas estructurales y defina soluciones integrales del territorio. Es a partir de ahí, donde los siguientes planeamientos, de competencia local, podrán resolver problemas locales.

Mientras no se trabaje en un texto legal, más ambicioso, que aborde la ordenación territorial de Ceuta, no dejaremos al planeamiento solucionar los problemas de la ciudad. 

Por dar unos datos, por el reducido tamaño de Ceuta, y las “condiciones de contorno” que nos afecta por las llamadas sectoriales, nos impide diseñar y trabajar sobre un 30% del territorio, dejando fuera de nuestro ámbito al 70% afectado.

  • ¿Tiene constancia de que haya promotores o proyectos a desarrollar en Ceuta a la espera de esta aprobación? ¿Por qué están esperando?

Por supuesto que sí. El COACE funciona como un termómetro, pues los proyectos de nueva construcción, entre otros, están obligados a ser visados por el Colegio Oficial, y los números de los últimos años son estrepitosos, hasta tal punto que se ha planteado el cierre del Colegio.

En términos generales, la fisionomía de la ciudad va a cambiar con este nuevo PGOU, donde se buscará cierta homogeneización de los volúmenes, y todo apunta a que los edificios existentes podrán ganar una planta más.

La definición y condiciones de edificabilidad también cambiarán, dejando al arquitecto más libertad para definir los volúmenes y, previsiblemente, gracias a esta pericia del proyectista podrá aprovecharse más y mejor la superficie edificable en una parcela.

  • ¿El PGOU puede suponer una cantidad de inversiones que podrían ayudar a combatir la crisis económica derivada de la pandemia y el cierre fronterizo? 

El PGOU podrá ayudar, y habrá inversiones, y trabajo, y por ello subirá el empleo, sin duda. Pero no es la panacea sobre la que se va a sostener la recuperación económica.

El cierre fronterizo ya está provocando estragos en el tejido empresarial de la construcción. Antes, se dependía mucho de la mano de obra del país vecino, y esto nos obliga a buscar, ahora más que nunca, y reforzar enlaces con la península. Además, y esto es lo más importante, debemos especializar a nuestras empresas y trabajadores, haciéndoles más competitivos.

Esta doble crisis -pandemia y cierre fronterizo- es una oportunidad para dar un salto cualitativo, y debemos verlo así. Pero debemos trabajarlo rápida y eficazmente, en diferentes estratos.

  • ¿Qué supondría a nivel empleo?

Es obvio que va a suponer una revolución en cuanto a números netos de creación de empleo.

La actividad económica volverá a avanzar y crecer en todos los niveles. Creación de empresas, de mano de obra, fabricación, suministros, almacenaje, transporte, digitalización, modernización, implantación de nuevas tecnologías y especialización de mano de obra cualificada para responder ante la legislación y exigencias que se avecina, donde la rehabilitación energética de edificios existentes tendrá un peso importante, a partir de ahora.

  • ¿Han participado/colaborado desde el Colegio de Arquitectos de Ceuta en la elaboración del nuevo PGOU? ¿De qué manera?

Desde luego que sí. El COACE siempre ha sido un agente activo muy importante en lo que respecta a la arquitectura y el urbanismo de Ceuta, máxime cuando se está poniendo en la palestra un documento de tanto alcance como es el PGOU. Nuestra razón de ser –y estatutos- es procurar que se cumplan en todos los fines que corresponden a la Arquitectura y el Urbanismo, considerados como una función social.

Desde el 2014, cuando los trabajos de revisión y adaptación del PGOU se encontraban en período de exposición pública, el COACE redactó un total de setenta y tres alegaciones que consideraba oportunas. Y, de nuevo, en 2016, hasta ciento veinticuatro alegaciones, en un nuevo período de exposición pública. Todas ellas de diferente naturaleza, ya sean de forma y de contenido.

He de apuntar, además, que las instituciones ministeriales, cuando atienden al documento completo para su revisión y aprobación, consideran de buen grado las alegaciones y puntualizaciones que realizan los colegios profesionales.

Además de lo descrito, el COACE, y aprovecho esta ocasión para reiterarlo, debe funcionar, y así nos hemos ofrecido, a organizar cuantas actividades de información y/o difusión, coloquios, debates, exposiciones, y todo aquello que precise la ciudadanía para entender, comprender y consultar del PGOU. Entendemos que es un documento muy técnico, pero tanto su génesis y premisas, así como sus consecuencias, se extienden a la vida de la ciudadanía, porque la actividad comercial y empresarial dependen en gran medida de ello.

  • ¿Cómo se combate el problema de las construcciones ilegales en Ceuta?

Por un lado, y primeramente, lo que hay que dejar claro es que una construcción, ha de hacerse siempre con un proyecto. En el caso de las viviendas, entre otros, debe venir redactado, suscrito y firmado por un arquitecto. Esto provocaría que todo iría de acuerdo a la legalidad y orden urbanístico establecido, sin mencionar toda la garantía y respaldo en cuanto a estabilidad y seguridad estructural, y condiciones de habitabilidad y confort. Esto, insisto, es lo primero, que debería retener la ciudadanía. Y los poderes públicos deberían invertir esfuerzos en hacer pedagogía en este sentido.

Por otro lado, en cuanto a la construcción ilegal existente, si bien es cierto que últimamente ha proliferado a una velocidad notable, -más de cien expedientes de disciplina urbanística en un año-, la solución, que, obviamente, aún es posible, pasa por atajarla de una manera convencida, decidida y firme.

Es un problema complejo de naturaleza poliédrica, y como tal, debe acometerse actuando desde varios frentes. El principal problema es que el Reglamento de disciplina urbanística, es de 1978, que viene derivado de la caduca Ley del Suelo de 1975. Este marco jurídico establece unas condiciones, conceptos y plazos que no ayudan a combatir la construcción ilegal. Además de establecer unas sanciones económicas que el infractor consideraría asumibles.

No obstante, si nos centramos en un ámbito más local, para combatir la construcción ilegal de una manera decidida, y en aras de luchar contra los plazos laxos, que por cierto sólo beneficia al infractor, la administración competente debería aumentar los recursos tecnológicos –con herramientas de control actualizadas de visión aérea-, además de recursos humanos, técnicos y jurídicos sobre todo, para agilizar los expedientes, de manera que se pueda paralizar la construcción y restablecer el orden urbanístico en el plazo más acelerado posible. Ya que la policía local no tiene competencias propias, si no es por medio de decreto, para paralizar una construcción incipiente, y cuando el procedimiento administrativo se culmina, ésta, ya convertida en morada, encuentra más dificultades para ser atajada.

Volviendo al PGOU, y ya por acabar, también encontramos razones en él. La gestión urbanística es clave. De no desarrollarse algunas zonas de la ciudad, quedan relegadas a la inacción y paralización eterna, al no concederse licencia de construcción alguna. Los propietarios, que quieren ejercer su derecho a construir su vivienda, se encuentran con una gestión urbanística que no se desarrolla, y acuden a la ilegalidad como alternativa.

  • ¿Encuentran muchas trabas y dificultades para obtener licencias de obras en la ciudad? ¿Este problema también se podrá combatir con la nueva normativa urbanística del PGOU?

La tramitación y gestión de las licencias dependen, principalmente, y en gran medida de los recursos humanos de los que dispone la administración. El PGOU únicamente determina las condiciones urbanísticas de lo que se pretende edificar o restaurar.

Hay algunas administraciones vecinas, de la provincia de Málaga por ejemplo, o en Barcelona, que se sirven del Colegio de Arquitectos para que éste, de una manera externa pueda asistir al ayuntamiento y dotar de un “visado de calidad”, donde, a través de un informe pueda determinar la idoneidad del proyecto para ser tramitado y proponer la licencia de manera favorable, habiéndose solventado todos los requerimientos de forma que pudieran surgir. Y así, agilizar, la tramitación.

Ahora, con los planes que está preparando el Gobierno de España, en los que sitúa a la rehabilitación energética de edificios como la segunda potencia de su plan de recuperación, nosotros hemos puesto encima de la mesa del consejero una propuesta para que estos proyectos no se vean demorados por los plazos que se puedan eternizar, de manera que, si el promotor o arquitecto, visa el proyecto en el COACE, éste ya viene con una supervisión que le otorgaría cierta prioridad para ser tramitado en el negociado de la consejería. Otorgándole así garantías al ciudadano.

Porque, además, de no cumplirse los plazos establecidos, el solicitante podría perder la subvención, y la Ciudad Autónoma podría ver mermadas las cantidades asignadas para tal cometido.

  • La limitación geográfica en Ceuta supone una dificultad añadida para el sector de la construcción, ¿qué potencial ofrece la ciudad en esta materia y hacia dónde se deberían dirigir las políticas e inversiones futuras?

A Ceuta le falta capacidad competitiva real que persiga la excelencia del producto final. El grueso de la construcción ceutí, salvo honrosas excepciones, ha sido muy dependiente del tránsito fronterizo y del país vecino, y los métodos de construcción poco tienen que ver con la modernización y digitalización que se observa en “otros pueblos y ciudades más europeas” –o continentales-.

Supongo que la limitación geográfica de la ciudad con la península, en cierto modo tendrá algo que ver, pero no por ello lo debemos categorizar de imposible, o difícil. Tenemos que importar mucha mano de obra especializada, pero a la vez debemos invertir en formación y especialización del trabajador ceutí.

La inversión debe recaer en educación y formación de los equipos y las empresas. Que sepan manejar conceptos actualizados y tecnológicos. Atrás ha quedado la forma de construir tradicional, pues la normativa es cada vez más severa y exigente.

  • Desde COACE mantuvisteis una reunión con los responsables de la Consejería de Fomento el pasado mes de abril donde trasladasteis propuestas para abordar el presente y futuro de la arquitectura y el urbanismo de Ceuta. ¿Cuáles son vuestras principales propuestas? ¿Cuáles se han llevado a cabo o se están trabajando hasta ahora?

Desde que se renovó la Junta de Gobierno del COACE, el nivel de comunicación y trabajo con la Consejería es alto, constante y fluido, afortunadamente.

Estos encuentros abordan numerosos temas, algunos que ya se están abordando, y otros que esperemos que no se dilaten mucho más. La Consejería tiene que aprobar, sin más demora, la Ordenanza de Evaluación de Edificios, cuya obligación se viene aplazando desde 2013. De esta manera, los edificios residenciales de más de 50 años, entre otros, pasarían una suerte de inspección técnica –como la ITV-, desencadenando una supervisión masiva por parte de los arquitectos y otros agentes competentes en la materia.

Otro aspecto que hemos demandado, y lo seguimos haciendo, y que ahora está teniendo reflejos en el Pleno de la Asamblea, es la redacción y aprobación de una Ley de Ordenación Territorial Integral de Ceuta, que actualice, regule y refleje un texto legislativo, en materia de suelo y ordenación del territorio, que permita a Ceuta desarrollarse en los próximos cincuenta años, si no más. 

Con la legislación actual en materia de suelo, de 1975 –que, por cierto, nos encontramos en un vacío legal único en el país-, el PGOU no es capaz de resolver los problemas actuales, y mucho menos futuros, de Ceuta. Debe plantearse de una óptica ambiciosa para hacer de Ceuta una ciudad próspera y autosuficiente en materia energética, por ejemplo. Para ello, necesitamos aunar esfuerzos, y elevar el trabajo al ministerio competente, el MITMA. El COACE está dispuesto a trabajar como institución bisagra entre el gobierno local y el estatal para tal fin. De hecho, así lo estamos haciendo, donde hemos mantenido conversaciones bilaterales con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y con la Consejería de Fomento.

La rehabilitación energética de edificios existentes también se ha abordado en las últimas conversaciones. Así como acometer la construcción de viviendas sociales, que llevan años sin ser atendidas. Y si es por medio de la convocatoria de concursos públicos de arquitectura, mejor, lo cual dotaría de un nivel de excelencia que redunda en beneficio multiplicador de todos los agentes implicados, y pondría a Ceuta en una posición relevante, nacional e internacionalmente.